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Lo más importante de esta semana 30/10/2026

La Fed mantuvo tasas el miércoles con una votación de 10 a 2 —la primera disidencia hawkish bajo Kevin Warsh—, y el mercado de futuros ya asigna una probabilidad cercana a 85% a un alza en diciembre. El peso mexicano, mientras tanto, llegó a su nivel más débil desde agosto de 2025, y la inflación en México volvió a sorprender al alza por el fin de un subsidio eléctrico de verano.

Dos funcionarios de la propia Reserva Federal votaron esta semana en contra de su presidente, y no fue por pedir más cautela: votaron por subir la tasa que Kevin Warsh decidió mantener sin cambios. Es la primera disidencia hawkish desde que Warsh llegó al cargo, y el mercado de futuros ya la está tomando en serio —mucho más en serio, de hecho, que el propio comunicado de la Fed—. Mientras eso ocurría en Washington, en México el peso llegaba a su nivel más débil desde agosto de 2025 y la inflación volvía a sorprender al alza por una razón que no tiene nada que ver con la política monetaria: terminó un subsidio a la electricidad.

  • La Fed mantuvo su rango de tasas en 3.75%-4.00% el miércoles 28 de octubre por votación de 10 a 2, con Lisa Cook y Beth Hammack disintiendo a favor de un alza de un cuarto de punto; el mercado de futuros asigna ahora una probabilidad cercana a 85% a un alza en la reunión del 9 de diciembre.
  • El PIB preliminar del tercer trimestre de Estados Unidos creció 3.4% anualizado, por encima del consenso cercano a 3.1%-3.2% y acelerando desde el 2.2% del segundo trimestre.
  • El índice de precios PCE de septiembre subió 0.5% mensual, en línea con lo esperado, con la lectura interanual en 3.6% (núcleo en 3.1%), ligeramente por debajo del 3.7% proyectado por el consenso.
  • La inflación en México de la primera quincena de octubre llegó a 3.62% anual, por encima de lo esperado, impulsada por un alza quincenal de 18.51% en electricidad tras el fin del subsidio a tarifas de verano en 18 ciudades.
  • El peso mexicano se debilitó hasta 18.89 unidades por dólar esta semana, su nivel más débil desde agosto de 2025, con el FIX de Banxico cerrando el viernes en 18.8148.
  • Las remesas hacia México cayeron 3.6% mensual en agosto, a 5,452 millones de dólares, interrumpiendo una racha de seis meses consecutivos de crecimiento.

Panorama general: cómo cerró todo esta semana

Qué esCómo le fueEn palabras simples
Tasa de la Fed3.75%-4.00% (votación 10-2)Se mantuvo, pero con la primera disidencia hawkish bajo Warsh
PIB de Estados Unidos (T3, preliminar)+3.4% anualizadoPor encima del consenso, acelerando desde 2.2% en el T2
PCE de Estados Unidos (septiembre)+0.5% mensual, 3.6% anualEn línea con lo esperado, sin sorpresa de inflación
Inflación de México (1ra quincena oct.)3.62% anualSorprendió al alza por fin de subsidio eléctrico de verano
Tasa de Banxico6.50% (decisión el 5 de noviembre)El consenso espera que se mantenga sin cambios
Peso mexicano (USD/MXN)18.89 (mínimo de la semana); FIX 18.8148 (viernes)Nivel más débil desde agosto de 2025
Remesas a México (agosto)$5,452 millones (-3.6% mensual)Se interrumpió una racha de seis meses de crecimiento

La semana pasada había dejado la divergencia entre la Fed y Banxico como el tema dominante, con el peso acumulando seis semanas de depreciación pese a un diferencial de tasas favorable. Esta semana esa misma divergencia se intensificó, pero con un giro: ya no es solo que ambos bancos centrales se muevan en direcciones distintas, sino que dentro de la propia Fed empezó a haber un desacuerdo interno visible sobre qué tan rápido debería moverse —y el peso, lejos de estabilizarse, extendió su racha a un territorio que no visitaba desde hace más de un año.

Los temas que movieron a la economía

La disidencia de la Fed es, hasta ahora, la pieza de información más subestimada de la semana. Que Lisa Cook y Beth Hammack hayan votado por subir la tasa, en lugar de mantenerla, no es un detalle procedimental: es la primera señal concreta de que dentro del propio comité hay funcionarios que consideran que la inflación todavía no está lo suficientemente controlada como para seguir en pausa. El comunicado oficial describió a la economía expandiéndose "a un ritmo fuerte" con la inflación "todavía elevada" —lenguaje que, leído junto a la disidencia, explica por qué el mercado de futuros subió su apuesta por un alza en diciembre a cerca de 85%, pese a que el propio Warsh evitó, de forma deliberada, dar cualquier pista explícita en su conferencia de prensa.

El PIB y el PCE de esta semana le dieron a la Fed el escenario menos cómodo posible para justificar una pausa prolongada. Un crecimiento de 3.4% anualizado —acelerando, no desacelerando— combinado con una inflación que no sorprendió a la baja, es exactamente el tipo de combinación que fortalece el argumento de quienes, dentro del comité, prefieren actuar antes que esperar. Vale la pena recordar que esta no es una economía mostrando señales de enfriamiento que justificarían paciencia adicional: es una economía acelerando mientras la inflación se mantiene pegajosa por encima de la meta, que es precisamente el escenario en el que los bancos centrales históricamente han preferido pecar de restrictivos.

La inflación mexicana volvió a sorprender al alza, pero por una razón puntual que conviene no generalizar. El salto de electricidad —18.51% quincenal— no refleja una presión de demanda generalizada en la economía mexicana, sino el fin administrativo de un subsidio a las tarifas de verano en 18 ciudades. Es un recordatorio de que no toda sorpresa inflacionaria tiene el mismo peso para la decisión de Banxico: un choque de precios regulados y temporal no pesa igual que una presión de demanda sostenida, aunque ambos eleven la misma cifra de INPC que ven los titulares.

El peso mexicano no solo siguió depreciándose, cruzó un umbral simbólico que no veía desde hace más de un año. Llegar a 18.89 unidades por dólar —su nivel más débil desde agosto de 2025— en la misma semana que la Fed dejó ver una fractura interna hawkish no es coincidencia: varias coberturas de mercado atribuyen directamente la presión sobre el peso a la expectativa de que la Fed suba tasas en diciembre, lo cual reduciría el diferencial de tasas que, en teoría, debería seguir favoreciendo a los activos mexicanos.

Sectores y regiones: quién lideró y quién se quedó atrás

El sector corporativo mexicano tuvo su propia historia esta semana, independiente del drama macro: FEMSA reportó una utilidad neta 81% mayor en el tercer trimestre, aunque gran parte de ese salto se explica por la ausencia de una pérdida contable del año pasado, no por una mejora operativa equivalente —su negocio de Oxxo en México creció 10.3% en ingresos, impulsado en parte por el aumento del IEPS a cigarros y refrescos más que por un consumidor genuinamente más fuerte, según reconoció la propia dirección de la empresa, que describió el entorno de consumo como "todavía débil". En Estados Unidos, la temporada de resultados de las grandes tecnológicas dejó un patrón sectorial notable: Microsoft fue premiado por el mercado tras su reporte, mientras Alphabet sufrió su peor día como empresa pública (-12% a -13%) y Amazon cayó hasta 9% pese a que su negocio de nube, AWS, creció a su ritmo más rápido en casi cinco años —en ambos casos, lo que decidió la reacción no fue el crecimiento del negocio, sino señales financieras específicas (flujo de caja, guía de resultados) que el mercado está escrutinando con un rigor mayor al que aplicó hace apenas un mes.

Mi lectura de la semana

¿Por qué el mercado le está dando más crédito a dos disidencias que al propio comunicado oficial de la Fed? Porque una disidencia hawkish, a diferencia de un comunicado cuidadosamente negociado entre doce votantes, revela información que el lenguaje de consenso tiende a diluir: que al menos una fracción del comité ya no está dispuesta a esperar más evidencia antes de actuar. El mercado de futuros no está reaccionando a lo que la Fed dijo que va a hacer —dijo, básicamente, nada concreto sobre diciembre—, está reaccionando a lo que la composición del voto reveló sobre hacia dónde se inclina la conversación interna.

¿Tiene sentido que el peso se debilite por una expectativa de alza de tasas en Estados Unidos, cuando una tasa más alta en Estados Unidos debería, en teoría, ser relativamente neutral frente al diferencial que ya existe con México? La respuesta corta es que el diferencial de tasas importa menos cuando lo que está en juego es la dirección del movimiento, no solo su nivel: un diferencial amplio pero estable invita a mantener posiciones en pesos; un diferencial que se estrecha, aunque siga siendo amplio en términos absolutos, invita a algunos inversionistas a recortar exposición antes de que se estreche más, lo cual puede generar presión de depreciación incluso sin que el diferencial absoluto deje de ser favorable.

¿El alza quincenal de electricidad en México debería cambiar la lectura de Banxico de cara al 5 de noviembre? Probablemente no de forma determinante: un banco central que distingue entre choques de oferta puntuales y presiones de demanda generalizadas —y hay evidencia de que Banxico históricamente ha hecho esa distinción— tiene motivos para no sobrerreaccionar a un salto de precios regulados que no se repetirá el próximo periodo, aunque la cifra agregada de INPC sí le complique la narrativa pública de "la inflación va a la baja" que el banco central ha usado para justificar su pausa prolongada.

Qué significa para negocios y consumidores

Para negocios: un peso que tocó su nivel más débil en más de un año encarece de forma inmediata cualquier costo en dólares —insumos importados, deuda en moneda extranjera, pagos a proveedores internacionales—, y la combinación con una Fed que el mercado ya empieza a anticipar más restrictiva en diciembre sugiere que esta presión cambiaria podría no ser transitoria. Empresas con exposición cambiaria sin cobertura deberían revisar ese cálculo antes de la próxima decisión de la Fed.

Para consumidores: el salto de electricidad de la primera quincena de octubre es un recordatorio de que los subsidios energéticos regionales, cuando terminan, generan saltos de precio que se sienten de inmediato en el bolsillo, independientemente de qué tan bien se vea la inflación general en el agregado nacional. Y una tasa de Banxico que sigue anclada en 6.50%, combinada con un peso más débil, mantiene elevado tanto el costo del crédito como el precio de cualquier bien importado.

Calendario de la próxima semana

  • Martes 3 de noviembre: elecciones intermedias de Estados Unidos, un evento político con capacidad de mover mercados de forma indirecta vía expectativas fiscales y comerciales.
  • Jueves 5 de noviembre: decisión de tasas de Banxico, con el consenso de analistas esperando mayoritariamente que se mantenga en 6.50%.
  • Viernes 6 de noviembre: reporte de empleo de octubre en Estados Unidos (nóminas no agrícolas y tasa de desempleo), el primero desde el dato de septiembre que mostró apenas 29,000 empleos nuevos.
  • 9 de noviembre: cierre mensual de inflación de octubre en México (INPC), que confirmará si el salto de la primera quincena se sostiene o se modera.

Conclusión

Si algo deja esta semana es una pista sobre dónde está el verdadero desacuerdo dentro de la Fed, más allá de lo que su comunicado oficial estuvo dispuesto a admitir en público: dos votos en contra, en la dirección menos esperada, moviendo al mercado de futuros más de lo que cualquier palabra del comunicado logró mover. Para México, el riesgo a vigilar no es tanto el salto puntual de inflación por electricidad —eso probablemente se diluye en noviembre— sino qué tan rápido se sigue estrechando, en la mente de los inversionistas, el diferencial de tasas que hasta hace poco parecía sostener al peso casi por inercia.

Concepto de la semana: la curva de rendimientos

La curva de rendimientos es, en términos simples, una gráfica que compara cuánto paga un gobierno por pedir dinero prestado a distintos plazos —a 2 años, a 10 años, a 30 años— en un mismo momento. En condiciones normales, esa curva tiene pendiente positiva: prestar dinero a 10 años es más riesgoso que prestarlo a 2, así que el gobierno paga una tasa más alta para compensar ese riesgo adicional. Lo que pasó esta semana en Estados Unidos, justo después de la decisión de la Fed, es un ejemplo útil de cómo se lee esa curva en tiempo real: el rendimiento del Treasury a 2 años cayó, mientras el de 10 años subió —una señal de que el mercado interpretó la disidencia hawkish de forma distinta según el plazo. La caída del rendimiento a 2 años sugiere que el mercado sigue sin anticipar una subida inmediata en el corto plazo; el alza del rendimiento a 10 años sugiere, en cambio, mayor preocupación de que la inflación se mantenga elevada por más tiempo del que se pensaba hace unas semanas. Cuando la curva se mueve así —el tramo corto bajando mientras el tramo largo sube—, los analistas lo describen como un "steepening" (empinamiento) de la curva, y suele leerse como una señal de que el mercado está revisando al alza sus expectativas de inflación de largo plazo, incluso si no cambia su apuesta sobre el próximo movimiento inmediato del banco central.

Ideas clave

  • La disidencia hawkish de dos funcionarias de la Fed, no el comunicado oficial, es la pieza de información que más movió las expectativas del mercado de futuros esta semana.
  • El salto de inflación en México por el fin de un subsidio eléctrico regional es un choque de oferta puntual, no necesariamente una señal de que la tendencia de desinflación se revirtió de fondo.
  • El peso mexicano tocando su nivel más débil en más de un año, en la misma semana que la Fed mostró fractura interna, sugiere que el mercado cambiario está empezando a descontar un diferencial de tasas que se estrecha, no solo uno que se mantiene amplio.
  • Los reportes corporativos de la semana —FEMSA, Microsoft, Alphabet, Amazon— comparten un patrón: el mercado está premiando o castigando según señales financieras específicas (flujo de caja, calidad de la utilidad reportada), no según el crecimiento superficial de ingresos.
  • Con la decisión de Banxico y el reporte de empleo de Estados Unidos ambos programados para la próxima semana, la lectura completa de hacia dónde se dirige la divergencia entre ambos bancos centrales todavía está incompleta.

Fuentes

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