Querétaro se quedó sin energía para seguir creciendo como hub de centros de datos. La industria ya empezó a buscar dónde más construir
Querétaro concentra cerca de 72% de la capacidad instalada de centros de datos en México, pero la saturación de la red eléctrica —no la falta de terrenos ni de inversionistas— ya empuja a la industria a buscar alternativas en otros estados del Bajío, según la Asociación Internacional de Centros de Datos (IDCA). Algunos proyectos llevan hasta dos años esperando poder conectarse a la red, según declaraciones del extitular de la Comisión Reguladora de Energía recogidas por Aristegui Noticias.
La tesis del artículoQue la industria de centros de datos empiece a buscar alternativas fuera de Querétaro documenta un cuello de botella real de infraestructura de transmisión eléctrica, no una falta de interés en invertir en México: la demanda de cómputo y el capital disponible para construir siguen presentes, lo que distingue este caso de otros frenos al nearshoring asociados a incertidumbre regulatoria o arancelaria, y sugiere que el límite es específicamente la velocidad a la que la CFE puede ampliar su capacidad de transmisión, no la demanda del mercado.
Querétaro se consolidó durante los últimos años como el principal destino de centros de datos en México, concentrando cerca de 72% de la capacidad instalada del país, según la Asociación Mexicana de Data Centers (MexDC). Pero ese mismo éxito empezó a generar su propio límite: según declaraciones de Guillermo García Alcocer, extitular de la Comisión Reguladora de Energía, recogidas por Aristegui Noticias y reportadas por Xataka México, algunos proyectos de centros de datos en el estado llevan hasta dos años esperando algo tan básico como poder conectarse a la red eléctrica. La Asociación Internacional de Centros de Datos (IDCA) confirmó que la industria ya empezó a buscar alternativas de expansión en otros estados del Bajío, como San Luis Potosí, citando específicamente la saturación energética de Querétaro como la razón.
El problema no es falta de electricidad, es falta de infraestructura para entregarla
La distinción que ofrece García Alcocer es importante porque corrige una lectura superficial del problema: Querétaro no se quedó "sin electricidad" en el sentido de que la región genere menos energía de la que necesita. El cuello de botella está en la infraestructura de transmisión —las líneas, subestaciones y transformadores que llevan esa energía desde donde se genera hasta donde se consume—, que no se expandió al mismo ritmo que la demanda de los centros de datos. Un edificio de centro de datos puede estar completamente terminado, con los servidores instalados y millones de dólares ya invertidos, y seguir sin poder operar porque la conexión eléctrica específica que necesita todavía no existe físicamente. Es una limitación de ingeniería de red, no de capacidad de generación agregada del sistema eléctrico nacional.
La respuesta del gobernador, y lo que sí reconoció
El gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, respondió públicamente a estas declaraciones rechazando que algún centro de datos haya visto interrumpidas sus operaciones por falta de energía. Pero en esa misma respuesta, reportada por Publimetro, reconoció que el estado sí enfrenta "un problema de transmisión, por falta de infraestructura de la CFE" —una admisión que, leída con cuidado, no contradice el diagnóstico de García Alcocer tanto como parece a primera vista: la diferencia entre "no hay apagones en centros ya operando" y "hay proyectos terminados que no pueden conectarse para empezar a operar" es exactamente la distinción entre un problema de suministro a clientes existentes y un problema de capacidad para incorporar clientes nuevos. Kuri también señaló que algunas empresas ya están invirtiendo en infraestructura propia para depender menos de la CFE, lo cual, de ser cierto a escala, sería en sí mismo evidencia indirecta de que la red pública no está alcanzando a cubrir la demanda al ritmo que el mercado necesita.
La respuesta de infraestructura ya está en marcha, pero a otro ritmo
La CFE no ha sido pasiva frente a este problema. En agosto de 2026 se inauguró en Corregidora, Querétaro, la subestación eléctrica RLX, con una inversión cercana a 100 millones de dólares, una línea de 400 kilovoltios y más de 1,000 MVA de capacidad de transformación adicional, diseñada explícitamente para responder al crecimiento industrial y la expansión de centros de datos en la región. Es una inversión real y significativa, pero el patrón que describe la industria —proyectos esperando hasta dos años para conectarse— sugiere que la velocidad de esa respuesta sigue por debajo de la velocidad a la que se siguen anunciando y construyendo nuevos proyectos. Un documento del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), citado por el medio ecuatoriano Primicias, advirtió ya en 2025 que la red de Querétaro, San Juan del Río y San Luis de la Paz podría sobrecargarse hacia 2028 si se suman todos los proyectos de centros de datos actualmente en solicitud o en estudio —una proyección que, si se cumple, sugiere que el problema actual podría profundizarse antes de resolverse, no estabilizarse en el corto plazo.
Por qué la industria ya está mirando hacia otros estados
El director para América Latina de la IDCA, Josué Ramírez, fue explícito en que la saturación energética de Querétaro ya está redirigiendo el interés de nuevos proyectos hacia estados del Bajío con industria automotriz, aeroespacial o alimentaria consolidada —San Luis Potosí aparece mencionado específicamente—, bajo la lógica de que esos estados ya cuentan con parte de la infraestructura industrial y, potencialmente, eléctrica que un centro de datos de gran escala requiere. Ramírez también señaló que la solución al cuello de botella de Querétaro, incluso con la inversión ya en marcha, podría tardar al menos dos años adicionales en resolverse completamente. Esa combinación —una solución en curso pero lenta, y alternativas geográficas ya identificadas por la propia industria— es el tipo de señal que normalmente precede a una redistribución geográfica real de la inversión, no solo a una pausa temporal mientras se espera que el problema original se resuelva.
Por qué los proyectos no simplemente generan su propia energía
Una pregunta razonable es por qué un centro de datos, con la escala de inversión que ya está dispuesto a hacer, no simplemente resuelve el problema generando su propia electricidad en sitio, en lugar de depender de la conexión a la red de la CFE. La respuesta tiene que ver con la naturaleza específica de la carga que un centro de datos de gran escala requiere: a diferencia de una planta industrial cuya demanda varía con turnos de producción, un centro de datos necesita un suministro prácticamente constante, de alta confiabilidad, durante las 24 horas del día, los 365 días del año —una condición que la generación propia mediante plantas de gas o diésel puede ofrecer de forma parcial o como respaldo, pero que resulta considerablemente más costosa y operativamente más compleja de sostener como fuente principal que la conexión a una red eléctrica robusta y ya construida. El propio gobernador Kuri mencionó que algunas empresas ya invierten en infraestructura propia, pero lo describió como una estrategia para reducir dependencia, no como una sustitución completa de la conexión a la red —una distinción que sugiere que incluso las empresas que invierten en generación propia siguen necesitando, en algún grado, la infraestructura de transmisión que hoy está saturada.
El papel que juega el agua, un problema paralelo al eléctrico
La energía no es la única restricción de infraestructura que enfrenta la concentración de centros de datos en una sola región: el medio ecuatoriano Primicias, en su cobertura sobre el fenómeno de saturación en Querétaro, documentó también preocupaciones sobre el consumo de agua que estas instalaciones requieren para sus sistemas de enfriamiento, en una región que ya enfrenta presión hídrica por motivos agrícolas e industriales previos a la llegada de los centros de datos. Esa coincidencia de dos restricciones de infraestructura física —energía y agua— en la misma región geográfica refuerza la lectura de que el límite actual de Querétaro no es un problema puntual y fácilmente resoluble con una sola inversión adicional, sino una combinación de restricciones de recursos naturales y de infraestructura que, juntas, explican por qué la industria está considerando activamente otras ubicaciones en lugar de simplemente esperar a que Querétaro resuelva el cuello de botella eléctrico por sí solo.
Lo que este caso revela sobre el nearshoring más allá de Querétaro
El episodio de Querétaro es un caso concreto de una tensión que el nearshoring mexicano enfrenta de forma más amplia: la inversión extranjera directa alcanzó niveles récord en el primer semestre de 2026, con 34,968 millones de dólares según la Secretaría de Economía, pero esa misma Secretaría atribuyó buena parte de esa cifra a reinversión de utilidades de empresas ya establecidas, no necesariamente a proyectos completamente nuevos. Si la infraestructura energética, de transmisión y logística del país no se expande al mismo ritmo que el capital dispuesto a invertir, el resultado no es necesariamente que el capital deje de llegar a México, sino que se redistribuye hacia las regiones del país donde esa infraestructura sí tiene margen disponible —un patrón que, de confirmarse en otros sectores además de los centros de datos, tendría implicaciones de planeación regional mucho más amplias que el caso específico de un estado.
Fuentes
- Hay centros de datos en Querétaro que llevan dos años esperando algo básico: poder conectarse a la red eléctrica — Xataka México
- Rechaza Kuri que data centers no tengan energía — Publimetro
- La CFE fortalece el suministro eléctrico para el auge de centros de datos en Querétaro — Data Center Dynamics
- Invierten cerca de 100 mdd en nueva infraestructura eléctrica para Querétaro — Mexico Industry
- México | Industria de centros de datos busca alternativas a Querétaro en el Bajío: IDCA — DPL News, vía El Economista
- IED en México alcanza récord semestral; junio registra caída de 3.5% — UnoTV </content>