Por qué el peso se sigue depreciando a pesar del superávit comercial: factores externos, internos y qué esperar en los próximos días
El peso acumula una depreciación de casi 5% en lo que va de septiembre y ronda las 18 unidades por dólar — su nivel más débil en meses—, justo cuando INEGI reportó un superávit comercial de $605 millones de dólares en agosto. La aparente contradicción tiene una explicación: lo que mueve al tipo de cambio en el corto plazo no es el comercio de bienes, es el flujo de capital financiero.
El 28 de septiembre de 2026, el INEGI publicó un dato que en cualquier otro contexto habría sido una buena noticia inequívoca para el peso: la balanza comercial de México registró un superávit de 605 millones de dólares en agosto, impulsado por un salto de 40.4% anual en las exportaciones, con el acumulado de los primeros ocho meses del año en 9,860 millones de dólares de superávit —contra un déficit de 913 millones en el mismo periodo de 2025—. Ese mismo día, el dólar cotizaba cerca de las 18 unidades por peso, su nivel más débil en meses, después de que la moneda mexicana acumulara una depreciación cercana al 5% solo en lo que va de septiembre. La pregunta que se hacen muchos lectores no especializados es obvia: si México está exportando más de lo que importa, ¿por qué se debilita su moneda? La respuesta corta es que el tipo de cambio de corto plazo casi nunca lo determina el comercio de bienes — lo determina el flujo de capital financiero, y ese flujo se está moviendo en contra del peso por razones que no tienen nada que ver con las exportaciones.
Por qué el superávit comercial no es la variable que mueve al peso
La balanza de pagos de un país tiene dos grandes cuentas: la cuenta corriente (donde vive el comercio de bienes y servicios) y la cuenta financiera (donde vive la inversión de cartera, los bonos, las acciones, el carry trade). En economías con mercados de capital abiertos como México, la cuenta financiera es órdenes de magnitud más grande y más volátil que la cuenta corriente en el día a día: miles de millones de dólares pueden entrar o salir de instrumentos mexicanos en cuestión de horas por una decisión de tasas, mientras que el superávit comercial de agosto —605 millones de dólares— se acumula a lo largo de todo un mes de exportar e importar mercancías físicas. En la práctica, esto significa que un superávit comercial saludable puede coexistir perfectamente con una moneda que se deprecia, si al mismo tiempo el capital financiero decide salir —o dejar de entrar— más rápido de lo que el superávit comercial mete dólares a la economía. Eso es exactamente lo que está pasando ahora.
El factor externo: la Fed no está recortando, el mercado empieza a temer que suba
Durante buena parte de 2024 y 2025, el peso mexicano fue uno de los grandes beneficiarios del llamado carry trade: los inversionistas se endeudaban en dólares (tasa baja) para invertir en instrumentos en pesos (tasa alta), embolsándose la diferencia mientras el diferencial de tasas entre Banxico y la Fed se mantenía amplio. Ese comercio depende, estructuralmente, de que el diferencial siga siendo atractivo y de que el peso no se mueva demasiado en contra de la posición. En septiembre de 2026, ambas condiciones se rompieron: el mercado empezó a anticipar que la Reserva Federal, lejos de recortar tasas, podría subirlas hasta en tres ocasiones adicionales de 25 puntos base hacia junio de 2027, en un contexto de presión inflacionaria persistente en Estados Unidos. Esa expectativa —de una Fed más restrictiva, no más laxa— fortaleció al dólar de forma generalizada frente a una canasta amplia de divisas (el índice DXY avanzó por encima de 100.9 unidades en la semana), y encareció el costo de financiarse en dólares para sostener posiciones de carry trade en pesos. El resultado: el mismo mecanismo que atrajo capital al peso durante dos años empezó a expulsarlo.
El factor interno: Banxico se negó, deliberadamente, a seguir a la Fed
Frente a ese endurecimiento externo, el Banco de México tenía dos opciones: subir su propia tasa para defender el diferencial y frenar la salida de capital, o mantenerla y aceptar que el diferencial se erosione. Banxico eligió la segunda, por tercera decisión consecutiva: el 24 de septiembre de 2026 mantuvo su tasa de referencia en 6.50% por voto unánime, y su comunicado fue explícito en que no reaccionaría "mecánicamente" a las acciones de la Fed, argumentando que las economías de México y Estados Unidos están en etapas distintas del ciclo, sin presiones de demanda internas que justifiquen un ajuste al alza. Esa decisión, técnicamente defendible desde la lógica de la política monetaria interna, tuvo un costo cambiario inmediato: el diferencial de tasas Banxico-Fed se redujo a un mínimo histórico de 250 puntos base, y el peso tuvo, el mismo 23 de septiembre —en la víspera de la decisión—, su peor sesión en aproximadamente seis meses, con una caída de 1.37% en un solo día. Banxico priorizó su mandato de inflación interna sobre la estabilidad cambiaria de corto plazo; el mercado cambiario está cobrando esa decisión.
Ruido adicional: aranceles, geopolítica y riesgo institucional doméstico
A los dos factores anteriores —que por sí solos explican la mayor parte del movimiento— se suman capas de ruido de menor peso individual pero que refuerzan la misma dirección. Declaraciones de Donald Trump sobre aranceles y el futuro del T-MEC han generado episodios puntuales de volatilidad en el USD/MXN a lo largo del año, típicamente de corta duración pero que añaden una prima de incertidumbre persistente sobre cualquier apuesta de mediano plazo al peso. En el frente fiscal doméstico, el Paquete Económico 2027 —que estima una deuda pública ascendente a 21.7 billones de pesos, equivalente a 55% del PIB, y que reduce en 70% el apoyo directo a Pemex para el pago de su deuda en 2027— ha generado señalamientos explícitos de analistas y de agencias calificadoras como S&P sobre el riesgo de una eventual revisión a la baja de la calificación soberana de México, aunque el país conserva grado de inversión. Y en el frente institucional, la ola de escándalos de corrupción documentados este año —el huachicol fiscal que llegó hasta la cúpula de la Marina, la investigación de la FGR al despacho fiscal de la familia del gobernador de Nuevo León— no mueve el tipo de cambio en el corto plazo de forma medible, pero sí forma parte del deterioro más lento y difícil de cuantificar en la percepción de riesgo-país que los inversionistas de largo plazo incorporan a sus decisiones de asignación.
Qué esperar en los próximos días
Dos eventos concentran el riesgo cambiario de la semana que entra. El viernes 2 de octubre, la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos publica el reporte de nóminas no agrícolas de septiembre —el mercado laboral estadounidense venía de una sorpresa al alza en agosto (162,000 empleos creados contra 56,000 esperados), un dato que de por sí ya presiona a la Fed hacia un tono más restrictivo—; un nuevo dato fuerte reforzaría la narrativa de una Fed sin espacio para recortar, con presión adicional sobre el peso, mientras un dato débil podría revertir parte del movimiento reciente. La siguiente decisión de la Fed está programada para el 27 y 28 de octubre, y será el primer punto de inflexión real donde el mercado sabrá si la expectativa de tasas más altas se confirma o se desactiva. Entre ambos eventos, el nivel de 18 pesos por dólar funciona como una referencia psicológica: el peso ya la rozó a finales de septiembre, y romperla de forma sostenida —más que cualquier dato aislado— sería la señal de que el mercado dejó de tratar al peso como una apuesta de carry trade atractiva y empezó a tratarlo simplemente como una moneda emergente más, expuesta al ciclo de tasas de Estados Unidos sin el colchón adicional que el diferencial le daba hasta hace apenas unas semanas.
Fuentes
- Peso 'ya casi saca su INE': Depreciación pone a la moneda mexicana a nada de las 18 unidades — El Financiero
- Peso tiene su peor día ante el dólar en 6 meses por 'cautela' del Banxico con tasa de interés — El Financiero
- Se deprecia el peso con fuerza en septiembre — El Diario de Chihuahua
- México eleva 40.4% sus exportaciones en agosto; registra superávit comercial de 605 mdd — Expansión
- BOLETÍN DE INDICADOR — Balanza Comercial de Mercancías de México, agosto 2026 — INEGI
- Banxico deja tasa sin cambios en 6.5% y descarta 'copiar' a la Fed: "No tenemos que reaccionar a EU" — El Financiero
- Banxico mantiene la tasa de interés en 6,50% en medio del tono restrictivo de la Fed — Bloomberg Línea
- Peso mexicano se deprecia al nivel más bajo desde julio en víspera de decisión de Banxico — Bloomberg Línea
- Paquete Económico 2027 será la prueba más difícil por la deuda y Pemex: IMEF — Proceso
- México 'desampara' a Pemex: Recibirá 70% menos apoyo para pagar deuda en 2027, según Paquete Económico — El Financiero
- Próxima reunión de la Fed: 27 y 28 de octubre de 2026 — Rankia