El PMI de Estados Unidos tocó su nivel más alto en cinco años, y el mercado lo castigó en vez de celebrarlo
El PMI compuesto flash de septiembre saltó a 58.4 desde 56.0, la expansión más rápida desde julio de 2021 y muy por encima del consenso. Pero el mercado leyó el dato como una señal de más inflación, no de más crecimiento sano: el Treasury a 10 años tocó su nivel más alto desde 2007 y las acciones cayeron.
El miércoles 23 de septiembre, S&P Global publicó el PMI compuesto flash de Estados Unidos correspondiente a septiembre: 58.4 puntos, frente a 56.0 en agosto, la expansión más rápida desde julio de 2021. La nota de "Lo que se espera esta semana" del domingo pasado había marcado este dato como el "primer termómetro post-Fed de actividad económica", sin arriesgar una cifra de consenso específica. El resultado no solo superó cualquier expectativa razonable: el PMI de servicios llegó a 58.7 frente a un consenso de 56.0, y el manufacturero saltó a 57.0 desde 53.9 el mes anterior. Por la métrica que sea, es un dato de fortaleza económica excepcional. Y sin embargo, el mercado lo recibió con una sesión de ventas generalizada en acciones y un salto en rendimientos de bonos a niveles no vistos desde 2007.
Lo que dice el dato, sector por sector
El componente de servicios —el más grande de la economía estadounidense— fue el que sorprendió con más fuerza, superando el consenso de analistas por casi tres puntos completos. El componente manufacturero, que había estado rezagado durante buena parte del año, también aceleró de forma marcada, de 53.9 a 57.0. S&P Global caracterizó el resultado como la tasa de crecimiento empresarial más rápida desde la reapertura pos-pandemia, un lenguaje que normalmente acompañaría titulares triunfalistas sobre la resiliencia de la economía estadounidense. Los datos fueron recopilados entre el 10 y el 22 de septiembre, es decir, ya incorporan el efecto inicial de la decisión de la Fed del 16 de septiembre —la primera alza de tasas en tres años, documentada en esta misma serie— sin que ese endurecimiento monetario haya frenado, hasta ahora, el ritmo de actividad económica.
El párrafo que cambia la lectura del dato completo
El propio comunicado de S&P Global incluyó la pieza de información que explica por qué el mercado no celebró: las presiones de precios se intensificaron en septiembre, con los costos de insumos promedio aumentando de forma considerable, y la tasa general de inflación reportada por las empresas encuestadas alcanzó su nivel más alto desde octubre de 2022. Ahí está la tensión central de este dato: no es simplemente "la economía crece más rápido", sino "la economía crece más rápido y con más inflación al mismo tiempo" — la combinación exacta que la Fed lleva meses tratando de evitar, y la que le da más argumentos para ejecutar la subida adicional de tasas que su propio mapa de proyecciones de septiembre ya había anticipado.
Cómo reaccionó el mercado, y por qué la reacción fue coherente
El mismo miércoles, el rendimiento del Treasury a 10 años llegó a tocar 5.13% intradía, su nivel más alto desde 2007, y el 5 años cruzó la barrera de 5% por primera vez en el mismo periodo. El S&P 500 cayó 0.8%, el Dow 0.7% y el Nasdaq 1.1% —el índice más golpeado, consistente con la sensibilidad de las acciones de crecimiento a rendimientos más altos—, mientras el VIX subió 6.83% a 15.18. El Russell 2000, curiosamente, fue el único índice grande en terreno positivo (+0.51%), una divergencia que sugiere que el mercado no leyó el PMI como una señal uniformemente negativa, sino como un dato que castiga de forma desproporcionada a los sectores más sensibles a tasas. El petróleo se sumó a la narrativa de presión inflacionaria, con el Brent subiendo 3.8% a 103.08 dólares por barril.
El peso mexicano, atrapado en medio
El peso mexicano no fue un espectador pasivo de esta sesión: se debilitó a su nivel más bajo desde finales de julio, cotizando en 17.51 en el mercado, presionado por el avance global del dólar ante las mismas expectativas de más alzas de la Fed que dispararon los rendimientos estadounidenses. El momento no podría ser más incómodo: esta debilidad cambiaria llega apenas un día antes de que Banxico anuncie su propia decisión de tasas, con el consenso de mercado esperando que la mantenga sin cambios en 6.50% —una decisión que ahora se toma con un peso ya debilitado, no con el peso relativamente estable que describían las encuestas de hace apenas 48 horas.
Qué significa esto para lo que viene
El dato deja una pregunta abierta para la propia Fed: ¿un PMI de esta magnitud, con presiones inflacionarias crecientes, es evidencia suficiente para acelerar el ritmo de su ciclo de alzas, o es el tipo de dato de un solo mes que la política monetaria debería evitar sobrerreaccionar? El mercado, por ahora, se está posicionando para la primera lectura —de ahí el salto en rendimientos—, pero vale la pena recordar que un solo dato flash, por fuerte que sea, todavía no es una tendencia confirmada; la próxima publicación del PMI final y los datos de empleo de las semanas siguientes dirán si septiembre fue el inicio de una aceleración sostenida o un pico aislado que la propia inflación que generó termine por enfriar.
Fuentes
- US S&P Global Services PMI Flash (Sep) 58.7 vs. Exp. 56 (Prev. 56.5) — Newsquawk
- Breaking: US S&P Global Composite PMI came in at 58.4 in September — FXStreet
- US September S&P Global flash services PMI 58.7 vs 56.0 expected — Investing Live
- Stock Market Today (Sept. 23, 2026): Nasdaq, Russell 2000 sink as 5-year Treasury hits 5% for first time since 2007 — TheStreet
- ¿Por qué se disparó el dólar hoy, 23 de septiembre, frente al peso mexicano? — El Heraldo de México