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La economía mexicana mantuvo el paso en agosto, y los analistas ya no ven a Banxico moviéndose antes de 2027

El Indicador Oportuno de la Actividad Económica de INEGI estimó un crecimiento anual de 2.5% para agosto, y la Encuesta Citi de Expectativas, publicada el mismo día, elevó su pronóstico de PIB 2026 a 1.4% mientras bajó su expectativa de inflación y confirmó consenso de que Banxico no se moverá de 6.50% ni siquiera en 2027.

El martes 22 de septiembre, dos publicaciones sobre el estado de la economía mexicana llegaron con pocas horas de diferencia y, sin coordinarlo, terminaron reforzándose una a la otra: el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) de INEGI estimó que la actividad económica creció 2.5% anual en agosto, y la Encuesta Citi de Expectativas, con 36 instituciones financieras participantes, subió su pronóstico de crecimiento del PIB 2026 de 1.3% a 1.4% mientras bajaba su expectativa de inflación. Ninguno de los dos datos es, por sí solo, una sorpresa mayúscula. Juntos, sin embargo, confirman un escenario que la nota de proyecciones de esta serie ya había anticipado el domingo pasado: Banxico llega a su decisión del jueves 24 de septiembre sin presión, en ninguna dirección, para moverse de su tasa actual.

Lo que dijo el IOAE: expansión moderada, no aceleración

El Indicador Oportuno de la Actividad Económica —el modelo econométrico que INEGI usa para anticipar, hasta cinco semanas antes de la publicación oficial, el comportamiento del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE)— estimó un crecimiento anual de 2.5% para agosto, con un intervalo de confianza del 95% que va de 1.3% a 3.7%. Por componentes, las actividades secundarias (industria, construcción, manufactura) crecerían 2.7% anual y las terciarias (servicios y comercio) 2.6%. En términos mensuales, el avance fue mucho más modesto: apenas 0.1%, con las actividades secundarias subiendo 0.2% y las terciarias 0.1%. La lectura correcta de este dato no es "la economía mexicana está acelerando", sino "la economía mexicana sostuvo, sin sobresaltos, el ritmo de expansión que ya traía en julio" —el propio comunicado de INEGI enmarcó julio y agosto como un periodo de "ritmo de expansión" sostenido, no de aceleración—.

Lo que dijo la Encuesta Citi: mejores números, sin urgencia

La Encuesta Citi de Expectativas, publicada el mismo martes, ofrece la contraparte hacia adelante de lo que el IOAE describe hacia atrás. El consenso de los 36 participantes elevó su pronóstico de crecimiento del PIB 2026 de 1.3% a 1.4% —una revisión modesta pero consistente con el ajuste al alza que Fitch había hecho apenas un día antes, documentado en esta misma serie—, mientras que la expectativa de inflación general de cierre de 2026 bajó de 4.00% a 3.93%, y la inflación subyacente bajó de 4.00% a 3.92%. Para el tipo de cambio, el consenso se mantuvo sin cambios en 17.50 pesos por dólar para cierre de 2026, con un rango de expectativas de 17.00 a 18.30 —notablemente más optimista que las proyecciones de Hacienda (19.70) y Banorte (19.30) que documentamos en semanas anteriores—, y bajó ligeramente para cierre de 2027, de 18.24 a 18.07.

El dato que más importa para el jueves: nadie ve a Banxico moviéndose

El elemento más relevante de la encuesta, de cara a la decisión de Banxico del jueves 24 de septiembre, no es ninguno de los ajustes de crecimiento o inflación, sino la unanimidad sobre la tasa de referencia: los participantes de la Encuesta Citi esperan que Banxico mantenga su tasa sin cambios en 6.50% no solo en la decisión de esta semana, sino de forma sostenida hasta el cierre de 2027. Esa es una diferencia cualitativa frente a las encuestas de meses anteriores, que todavía dejaban abierta la posibilidad de un recorte hacia finales de 2026 si la inflación convergía con suficiente rapidez a la meta. La combinación de una inflación que baja de forma gradual pero no acelerada, y un crecimiento que mejora de forma marginal pero no explosiva, le quita a Banxico cualquier argumento de urgencia para moverse en cualquier dirección —ni para recortar, porque la inflación subyacente sigue por encima de la meta de 3%, ni para subir, porque no hay señales de sobrecalentamiento en los datos de actividad económica—.

Por qué esto contrasta con la fragilidad que documentamos la semana pasada

Vale la pena leer estos dos datos junto con lo que esta misma serie documentó la semana pasada: el diferencial de tasas entre Banxico y la Fed se comprimió a su nivel más estrecho en meses tras el alza de la Fed del 16 de septiembre, y el peso mexicano perdió parte de su fortaleza reciente como consecuencia directa. La Encuesta Citi, publicada seis días después de esa alza, no muestra pánico ni ajuste dramático en las expectativas cambiarias —el consenso de 17.50 para cierre de año es prácticamente el mismo que en encuestas previas—, lo cual sugiere que el mercado de analistas profesionales está leyendo la compresión del diferencial de tasas como un riesgo manejable, no como el inicio de una depreciación desordenada. Esa lectura, sin embargo, descansa en el supuesto de que Banxico efectivamente se queda quieto como anticipa el consenso; cualquier sorpresa en la decisión del jueves —en cualquier dirección— pondría a prueba esa calma de inmediato.

La combinación de estos dos datos deja a Banxico en la posición más cómoda que ha tenido en meses para tomar una decisión: sin presión de un crecimiento que se desborde, sin presión de una inflación que se acelere, y con un consenso de mercado que ya da por hecho que no se va a mover. La pregunta que queda abierta no es qué hará Banxico el jueves —eso ya lo anticipa casi todo el mercado—, sino qué tan sostenible es esa calma si el diferencial de tasas con la Fed se sigue estrechando en los meses que vienen sin que Banxico tenga, en algún punto, que reaccionar.

Fuentes

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