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Lo más importante de esta semana 23/10/2026

La Fed subió tasas en septiembre por primera vez desde 2023, bajo su nuevo presidente Kevin Warsh, y el mercado ya descuenta que las mantendrá sin cambios el 28 de octubre; Banxico, en el extremo opuesto, probablemente sostendrá su 6.50% hasta 2027 según el consenso de analistas. Mientras tanto, el peso mexicano encadena su sexta semana consecutiva de depreciación y la revisión del T-MEC entró formalmente en su fase de consulta pública.

Dos bancos centrales de América del Norte llevan meses moviéndose en direcciones contrarias, y esta semana esa divergencia se volvió más difícil de ignorar: la Reserva Federal, bajo la presidencia de Kevin Warsh desde mayo, subió su tasa de referencia 25 puntos base en septiembre —su primer incremento desde 2023—, mientras Banxico se encamina, según el consenso de analistas consultado esta semana, a mantener su 6.50% no solo lo que resta de este año, sino durante todo 2027. Es la clase de contraste que no cabe en un solo titular, pero que explica buena parte de lo que le pasó al peso mexicano, a los flujos de capital y a la lectura que el mercado está haciendo de ambas economías en este cierre de octubre.

  • La Fed elevó su tasa de 3.50-3.75% a 3.75-4.00% el 16 de septiembre, bajo la presidencia de Kevin Warsh; para la decisión del 28 de octubre, CME FedWatch asignaba, al 20 de octubre, 83% de probabilidad de que la mantenga sin cambios.
  • La Encuesta Citi publicada el 20 de octubre encontró que 25 de 37 especialistas esperan que Banxico deje su tasa en 6.50% el resto de 2026 y durante todo 2027; solo tres instituciones (Bankaool, Finamex, UBS) apuestan por un recorte de 25 puntos base en la decisión del 5 de noviembre.
  • El peso mexicano acumula su sexta semana consecutiva de depreciación frente al dólar, cotizando en 18.4253 pesos el martes 20 de octubre, frente a 18.38 el viernes 16.
  • La revisión del T-MEC entró formalmente en su fase de consulta pública el 6 de octubre, abierta hasta el 12 de enero de 2027, con la revisión conjunta formal programada para 2027 y México insistiendo en la reducción de los aranceles de 25% a autos y camiones y 50% a acero y aluminio que siguen vigentes.
  • Las solicitudes de desempleo en Estados Unidos de la semana que terminó el 3 de octubre se ubicaron en 197,000, un descenso de 2,000 respecto a la semana anterior revisada, con un promedio móvil de cuatro semanas en 198,000; no localizamos con confianza el dato de la semana que terminó el 17 de octubre, programado para el jueves pasado.
  • El rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años cayó por debajo de 5% el jueves, su primer cierre bajo ese umbral desde el 23 de septiembre, en medio de una liquidación tecnológica que llevó al Nasdaq a su peor sesión en semanas.

Panorama general: cómo cerró todo esta semana

Qué esCómo le fueEn palabras simples
Tasa de la Fed3.75%-4.00% (sin cambios esperados el 28-oct)Subió en septiembre por primera vez desde 2023; el mercado no espera otro movimiento esta semana
Tasa de Banxico6.50% (sin cambios desde mayo)El consenso de analistas la ve fija hasta 2027
Peso mexicano (USD/MXN)18.4253 (martes 20-oct)Sexta semana consecutiva de depreciación
Balanza comercial de México (agosto, último dato)Superávit de $605 millones de dólaresExportaciones +40.4% anual, importaciones +34.2% anual
Solicitudes de desempleo EU (semana al 3-oct)197,000 (-2,000 semanal)Mercado laboral todavía estable, sin señales de deterioro
Treasury 10 años (EU)≈4.945% (jueves 22-oct)Cayó bajo 5% por primera vez desde el 23-sep, por rotación hacia refugio
T-MECConsulta pública abierta (6-oct a 12-ene-2027)Revisión conjunta formal se mueve a 2027; aranceles de 25%-50% siguen activos mientras tanto

La semana pasada había dejado la temporada de resultados del tercer trimestre como el tema dominante, con Netflix, GE Aerospace y Halliburton superando expectativas y Meta, Tesla e IBM preparándose para reportar. Esta semana, esos resultados efectivamente llegaron —las tres tecnológicas superaron consenso de utilidad por acción— pero el mercado las castigó a las tres por dudas sobre el gasto de capital en infraestructura de IA, mientras la atención macro se desplazó hacia la divergencia entre la Fed y Banxico, que venía gestándose desde septiembre pero que esta semana obtuvo cifras más concretas de ambos lados de la frontera.

Los temas que movieron a la economía

La Fed de Kevin Warsh ya tiene una decisión real detrás, no solo expectativas. El incremento de 25 puntos base del 16 de septiembre —el primero desde 2023— marcó un cambio de régimen bajo la nueva presidencia, después de que Warsh asumiera el cargo en mayo tras la salida de Jerome Powell. Para la decisión del 28 de octubre, los mercados de futuros no anticipan otro movimiento: CME FedWatch ubicaba la probabilidad de que la Fed mantenga su rango en 3.75-4.00% en 83% al cierre del 20 de octubre, con apenas 17% de probabilidad asignada a un segundo incremento consecutivo. El riesgo que algunos analistas sí están vigilando es diciembre, donde varios funcionarios de la Fed han sugerido que todavía podría caber un alza adicional antes de que termine el año.

Banxico, mientras tanto, parece decidido a quedarse quieto durante más tiempo del que el mercado anticipaba hace unos meses. La Encuesta Citi del 20 de octubre, con 37 especialistas consultados, encontró que la mayoría —25 de 37— espera que la tasa de referencia mexicana se mantenga en 6.50% no solo hasta fin de 2026, sino durante todo 2027. Solo tres instituciones (Bankaool, Finamex y UBS) sostienen que Banxico recortará 25 puntos base en su próxima decisión, programada para el 5 de noviembre. Es un cambio de tono relevante frente al ciclo de relajación que Banxico había sostenido desde 2024: la pausa que empezó en mayo de este año, tras el último recorte, ya se perfila como una pausa prolongada, no como una interrupción temporal antes de retomar los recortes.

El peso mexicano encadena ya seis semanas consecutivas de depreciación, un patrón que la divergencia de política monetaria no explica por sí sola. El tipo de cambio pasó de 18.38 pesos por dólar el viernes 16 de octubre a 18.4253 el martes 20, continuando una racha que, de sostenerse, contrastaría con la narrativa de "carry trade favorable" que normalmente beneficia al peso cuando el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos es amplio. Esa tensión —un diferencial de tasas que en teoría debería atraer capital hacia activos en pesos, combinado con una moneda que se deprecia de forma sostenida— es precisamente el tipo de contradicción aparente que vale la pena no resolver demasiado rápido con una sola explicación.

La revisión del T-MEC dejó de ser una fecha en el calendario y se volvió un proceso formal en marcha. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) abrió el 6 de octubre una consulta pública que permanecerá abierta hasta el 12 de enero de 2027, el mecanismo procesal que antecede a la revisión conjunta formal del tratado, programada para 2027. Mientras ese proceso avanza, los aranceles que Estados Unidos impuso fuera del marco preferencial del T-MEC siguen vigentes sin cambios: 25% a autos y camiones medianos y pesados que no califican bajo las reglas de origen del tratado, 50% a acero y aluminio, y una cuota compensatoria de 17% al tomate mexicano. El gobierno mexicano sigue insistiendo en la reducción de estos aranceles como parte de la negociación, pero la apertura de la consulta pública no implica, por sí sola, ningún cambio inmediato en las tarifas actuales.

Sectores y regiones: quién lideró y quién se quedó atrás

La divergencia sectorial más clara de la semana ocurrió en Wall Street el jueves: tecnología y semiconductores lideraron una caída generalizada —el Nasdaq cerró con su peor sesión en semanas, arrastrado por Meta pese a que la empresa superó expectativas de utilidad—, mientras el sector de defensa tuvo una señal claramente positiva con el reporte de Lockheed Martin, que elevó su guía de resultados por segundo trimestre consecutivo respaldado por un backlog récord de 292,000 millones de dólares. En el frente mexicano, no localizamos con confianza un desglose sectorial o regional específico para esta semana más allá de las cifras agregadas de comercio exterior y tipo de cambio; el dato de empleo formal del IMSS correspondiente a octubre todavía no se publica —el calendario habitual del instituto lo ubica en los primeros días de noviembre—, por lo que la cifra más reciente disponible sigue siendo la de julio, con aproximadamente 22.76 millones de puestos de trabajo afiliados.

Mi lectura de la semana

¿Qué tan sostenible es una pausa de Banxico que ya se proyecta hasta 2027, en una economía mexicana que varias encuestas recientes describen como débil? La respuesta corta es que depende de qué tanto pese, en la mente del banco central, el riesgo cambiario frente al riesgo de crecimiento: con el peso depreciándose seis semanas seguidas y la inflación todavía por encima de la meta puntual de 3%, Banxico parece estar privilegiando la estabilidad del tipo de cambio sobre el estímulo adicional que un recorte de tasas podría darle a una economía con señales de desaceleración.

¿Por qué el peso se deprecia si el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos sigue siendo amplio? Aquí es donde vale la pena resistir la tentación de una respuesta única: un diferencial de tasas favorable atrae capital solo si los inversionistas perciben que ese diferencial se mantendrá el tiempo suficiente para compensar el riesgo cambiario y cualquier costo de cobertura, y la incertidumbre sobre el T-MEC —con aranceles de hasta 50% todavía vigentes y una revisión formal que no concluye hasta 2027— es exactamente el tipo de riesgo que puede opacar, para un inversionista extranjero, el atractivo de ese diferencial.

¿Qué nos dice que la Fed haya subido tasas bajo un presidente que, según la cobertura de su nombramiento, se esperaba más alineado con la postura de recortes que favorecía la Casa Blanca? Es una señal de que, al menos hasta ahora, la independencia operativa de la Fed sobre sus decisiones de política monetaria —más allá de quién ocupe la presidencia— sigue respondiendo primero a los datos de inflación y empleo que tiene enfrente, no a las preferencias políticas de quien designó al funcionario.

Qué significa para negocios y consumidores

Para negocios: una empresa mexicana con costos en dólares —insumos importados, deuda denominada en moneda extranjera— enfrenta esta semana un tipo de cambio que ya acumula seis semanas de depreciación, lo que encarece esos costos de forma gradual pero sostenida; quien tenga exposición cambiaria sin cobertura debería revisar si esa racha cambia el cálculo de cuándo y cuánto cubrir. Para quien exporta hacia Estados Unidos fuera del marco preferencial del T-MEC, los aranceles de 25% a 50% siguen siendo un costo fijo mientras avanza la consulta pública, sin que haya una señal clara de cuándo —o si— se reducirán antes de la revisión formal de 2027.

Para consumidores: una tasa de Banxico que se mantiene en 6.50% hasta 2027, según el consenso, significa que el costo del crédito —hipotecario, automotriz, de tarjetas— no bajará en el corto plazo por la vía de la política monetaria, independientemente de lo que haga la Fed en Estados Unidos. Y un peso que sigue depreciándose, aunque de forma gradual, presiona al alza el costo de cualquier bien importado o cotizado en dólares, desde electrónicos hasta ciertos insumos alimentarios.

Calendario de la próxima semana

  • Miércoles 28 de octubre: decisión de tasa de la Fed, con el mercado descontando mayoritariamente que la mantendrá en 3.75-4.00%.
  • Jueves 29 de octubre (o fecha cercana): INPC de la primera quincena de octubre en México, que no pudimos confirmar en esta edición pese a estar programado para esta semana pasada.
  • Semana próxima: reportes de resultados corporativos adicionales que podrían seguir moviendo el sentimiento sobre el gasto de capital en infraestructura de IA, tras la reacción negativa a los reportes de Meta, Tesla e IBM.
  • 5 de noviembre: próxima decisión de Banxico, donde el consenso de analistas espera que mantenga la tasa en 6.50%, con solo tres instituciones (Bankaool, Finamex, UBS) previendo un recorte.

Conclusión

Lo que esta semana deja más claro que cualquier cifra individual es que la política monetaria de México y Estados Unidos dejó de moverse en paralelo: la Fed ya subió tasas una vez bajo su nuevo presidente y no descarta otra alza antes de fin de año, mientras Banxico se instala en una pausa que varios analistas ya proyectan hasta 2027. Esa divergencia debería, en teoría, sostener al peso. El hecho de que no lo esté haciendo —seis semanas de depreciación consecutiva, en plena incertidumbre sobre el T-MEC— es la pregunta que vale la pena seguir de cerca en las próximas semanas, más que cualquier titular aislado sobre una decisión de tasa específica.

Concepto de la semana: el carry trade

Un carry trade es una estrategia de inversión que consiste en pedir dinero prestado en una moneda con tasas de interés bajas —el dólar estadounidense o el yen japonés, típicamente— para invertirlo en activos denominados en una moneda con tasas más altas, como el peso mexicano. La ganancia, en teoría, viene de la diferencia entre lo que cuesta pedir prestado y lo que rinde la inversión: si pides dólares al 4% y los inviertes en instrumentos mexicanos que pagan 6.50%, te embolsas la diferencia, siempre y cuando el tipo de cambio no se mueva en tu contra lo suficiente como para borrar esa ganancia. Es exactamente el mecanismo que, en teoría, debería estar atrayendo capital hacia México esta semana, dado que el diferencial entre la tasa de Banxico (6.50%) y la de la Fed (3.75-4.00%) sigue siendo de más de dos puntos y medio porcentuales. Que el peso se esté depreciando pese a ese diferencial —en lugar de apreciarse, como predeciría la lógica simple del carry trade— es una señal de que otros factores, como la incertidumbre arancelaria del T-MEC, están pesando más en la decisión de los inversionistas que la ganancia potencial de la diferencia de tasas. Un carry trade exitoso requiere no solo un buen diferencial, sino confianza en que ese diferencial se mantendrá el tiempo suficiente, y en que la moneda de destino no se va a depreciar más de lo que la diferencia de tasas compensa.

Ideas clave

  • La Fed y Banxico están, por primera vez en este ciclo, moviéndose en direcciones claramente opuestas: una subiendo tasas bajo un nuevo presidente, la otra instalándose en una pausa que el consenso ya proyecta hasta 2027.
  • El peso se deprecia pese a un diferencial de tasas que en teoría debería favorecerlo, lo que sugiere que la incertidumbre del T-MEC pesa más, en este momento, que el atractivo del carry trade.
  • La consulta pública de la revisión del T-MEC, abierta hasta enero de 2027, no cambia ningún arancel de forma inmediata — los aranceles de 25% a 50% actuales seguirán vigentes mientras el proceso avanza.
  • El mercado de resultados corporativos y el mercado macro están, esta semana, contando historias distintas: utilidades sólidas por un lado, cautela sobre el gasto futuro de capital en IA por el otro — y el segundo está pesando más en el precio de las acciones que el primero.
  • Con el INPC quincenal de octubre todavía sin confirmar y la decisión de Banxico a dos semanas de distancia, la próxima pieza de evidencia real sobre la trayectoria de la inflación mexicana sigue pendiente.

Fuentes

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