El Buen Fin movió 12,140 millones de dólares en 2025 — y Profeco encontró a Elektra, Chedraui y Coppel "simulando" varios de esos descuentos
El Buen Fin 2025 generó una derrama reportada de más de 12,140 millones de dólares, pero el propio monitoreo de Profeco —399 establecimientos en 29 ciudades, más de 46,000 productos comparados— encontró que varias tiendas subieron precios antes del evento para simular un descuento que nunca fue tal. La lista de infractores y la de ejemplos limpios no son las mismas marcas.
La tesis del artículoEl Buen Fin genera una derrama real y verificable, pero la campaña depende de una premisa que Profeco mismo documenta como falsa en una fracción de los casos: que el precio de "antes" era el precio real. Cuando el propio monitoreo oficial encuentra casos concretos de Elektra, Chedraui y Coppel subiendo precios semanas antes para simular un descuento, el problema no es el Buen Fin como mecanismo, sino la ausencia de consecuencias reales para quien manipula el ancla de precio.
El Buen Fin es, por diseño, el evento comercial más grande del calendario mexicano: una campaña coordinada entre el gobierno federal y la iniciativa privada para concentrar en un solo fin de semana largo de noviembre una parte significativa del consumo del último trimestre del año. En su edición 2025, la derrama reportada superó los 12,140 millones de dólares —más de 200,000 millones de pesos—, una cifra que por sí sola explica por qué la Secretaría de Economía lo presenta como una palanca directa para el mercado interno: más ventas detonan más producción, más producción detona más empleo temporal en logística y manufactura, y más transacciones formales (vía tarjeta, vía comercios registrados) amplían la base fiscalizable de la economía.
Todo eso es real y verificable. Lo que también es real y verificable —porque lo documentó el propio monitoreo oficial, no una acusación externa— es que una parte de esa derrama se construye sobre descuentos que nunca existieron.
Lo que Profeco encontró, con nombre y apellido
En la mañanera del 1 de diciembre de 2025, el titular de Profeco, César Iván Escalante Ruiz, presentó los resultados del operativo "Quién es quién en los precios" para la edición 2025 del Buen Fin: 399 establecimientos revisados en 29 ciudades, con más de 46,000 productos comparados entre sus precios de octubre y los que ofrecían durante el evento.
El hallazgo que generó más ruido fue el de varias cadenas que subieron el precio de un producto específico semanas antes del Buen Fin, para después "rebajarlo" durante el evento a un nivel que, en los hechos, era igual o más alto que el precio de meses atrás —la maniobra clásica de inflar el ancla antes de descontar sobre ella. Coppel apareció señalada por un refrigerador en una tienda de Tlaxcala cuyo precio prácticamente se duplicó entre octubre y noviembre antes de "rebajarse" para el evento. Chedraui apareció por un caso similar con una estufa en su sucursal de Villahermosa, cuyo precio subió justo antes de la fecha del Buen Fin. Elektra también fue nombrada entre las cadenas con descuentos simulados detectados por el operativo.
Del otro lado de la lista —y vale la pena decirlo con el mismo nivel de detalle, no solo el escándalo— Profeco también citó ejemplos concretos de descuentos reales: Walmart en Coacalco, Estado de México, y Soriana en sus sucursales Híper León (Guanajuato) y Mega Iztapalapa (Ciudad de México) aparecieron como casos donde el precio de "antes" sí era el precio real y el descuento ofrecido durante el evento sí representaba un ahorro genuino.
El tamaño de la muestra importa, en los dos sentidos
Es tentador leer estos resultados en una sola dirección —"las grandes cadenas engañan"— pero la lectura más honesta exige matizar en ambos sentidos. 399 establecimientos es una muestra diminuta frente al universo real del Buen Fin, que involucra a cientos de miles de comercios registrados en todo el país; eso significa que los casos de Elektra, Chedraui y Coppel documentados no prueban que esas cadenas simulen descuentos de forma sistemática en todas sus sucursales, solo que el operativo encontró casos puntuales y verificables en sucursales específicas.
Pero esa misma diminuta muestra corta también en la otra dirección: si una revisión tan pequeña, anunciada con anticipación y por definición más vigilada que una sucursal promedio, ya encontró múltiples casos de precios inflados antes del evento, la pregunta razonable no es si existen más casos sin detectar, sino cuántos. Profeco mismo reportó que el 63.6% de las 220 inconformidades de consumidores que sí recibió se concentraron en solo cuatro categorías —tecnología, electrodomésticos, ropa y calzado—, exactamente las categorías de mayor ticket promedio y, no por coincidencia, las que ofrecen más margen para maquillar un precio de referencia sin que el comprador promedio lo note a simple vista.
Lo que sí funcionó: resolución de quejas, no prevención
Donde Profeco puede mostrar un resultado defendible es en la atención posterior, no en la prevención: de las 220 inconformidades formales que recibió durante el Buen Fin 2025, logró conciliar 205 —una tasa de resolución del 93.1%— y devolvió 1,326,699.20 pesos a consumidores afectados. Es un dato que demuestra que el mecanismo de queja funciona razonablemente bien una vez que el consumidor ya fue afectado, pero es, por definición, una solución reactiva: devuelve el dinero a quien reclamó, no evita que la maniobra de precio inflado ocurriera en primer lugar, y depende enteramente de que el consumidor afectado se haya dado cuenta y haya hecho el esfuerzo de denunciar.
La herramienta "Quién es quién en los precios" (disponible en elbuenfin.profeco.gob.mx) es, en ese sentido, la pieza más interesante del esquema actual: deja ver el precio mínimo, máximo y promedio nacional de miles de productos antes y durante el evento, lo que en teoría le da a cualquier comprador la posibilidad de hacer la misma verificación que hizo Profeco con su muestra de 399 tiendas —pero solo si el comprador sabe que existe y se toma el tiempo de usarla antes de comprar, no después.
La pregunta que el Buen Fin no resuelve por sí solo
Nada de esto invalida el argumento macroeconómico del Buen Fin: la derrama es real, el impulso a PyMEs es real, y la formalización de pagos que promueve —con el Sorteo del SAT como incentivo adicional para pagar con tarjeta en vez de efectivo— sí amplía la base fiscalizable de la economía. Pero el argumento macro y el argumento del consumidor individual no son el mismo argumento: que el país en agregado se beneficie de una semana de consumo elevado no significa que cada descuento individual que ese consumo compró haya sido real. Mientras la consecuencia de inflar un precio para simular un descuento siga siendo, en el peor de los casos, aparecer nombrado un minuto en una conferencia matutina, la pregunta de fondo —qué tan seguido ocurre esto fuera de las 399 tiendas que alguien sí revisó— queda sin responder hasta el próximo operativo.
Fuentes
- Derrama económica del Buen Fin 2025 supera los 12,140 mdd — Forbes México
- Profeco resuelve el 93.1% de quejas y devuelve más de $1.3 millones en El Buen Fin 2025 — El Imparcial
- Profeco revela qué tiendas simularon descuentos durante El Buen Fin — Por Esto
- Elektra, Chedraui y Coppel simularon descuentos en el Buen Fin 2025: Profeco — Imagen Poblana
- Profeco lanza aviso: esto debes saber para comprobar que una oferta es real en el Buen Fin 2025 — Xataka México
- El Buen Fin impulsará el consumo y la producción nacional: Secretaría de Economía — El Economista