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La manufactura de EU siguió creciendo en septiembre, pero el dato que de verdad importó fue el de precios

El ISM manufacturero de septiembre llegó a 54.5%, su noveno mes consecutivo en expansión, mientras las solicitudes iniciales de desempleo cayeron a su nivel más bajo desde julio. Pero el componente de precios pagados del ISM saltó 6.8 puntos, la señal que más atención capturó de cara a la próxima decisión de la Fed.

La Weekly Outlook de esta semana agrupó dos publicaciones del jueves 1 de octubre bajo una sola entrada del calendario —solicitudes iniciales de desempleo e ISM manufacturero— y las describió como "el primer termómetro de actividad industrial post-Fed", con importancia media-alta. Los dos datos ya se conocen, y ambos describen una economía que, por ahora, no muestra señales de enfriamiento brusco, aunque uno de ellos trae una advertencia que vale la pena mirar con más cuidado que el titular principal.

El ISM se mantuvo en expansión, prácticamente sin cambio frente a agosto

El Institute for Supply Management reportó que su índice manufacturero de septiembre llegó a 54.5%, apenas una décima por debajo del 54.6% de agosto, marcando el noveno mes consecutivo por encima del umbral de 50 puntos que separa expansión de contracción. La Weekly Outlook no tenía un consenso numérico específico para este dato —lo señalaba como evento de importancia media-alta sin una cifra de referencia—, así que el resultado en sí mismo confirma la continuidad de la tendencia reciente: la manufactura estadounidense sigue creciendo, de forma sostenida, sin acelerar ni desacelerar de forma notable mes a mes.

El dato que capturó más atención no fue el índice general

Lo que distingue el reporte de septiembre del de meses anteriores no es el nivel general del ISM, sino su componente de precios pagados, que saltó 6.8 puntos hasta 77.9 —una de las lecturas más altas en meses dentro de ese subíndice específico—. Este componente mide qué tan rápido están subiendo los costos de insumos que enfrentan las empresas manufactureras, y un salto de esa magnitud es, en la práctica, una señal de presión inflacionaria que todavía no se refleja necesariamente en los índices generales de precios al consumidor, pero que las empresas manufactureras ya están absorbiendo o trasladando a sus propios precios de venta. Para un banco central que viene de subir tasas por primera vez en tres años y que esta misma semana recibió un PCE más frío de lo esperado, un salto así en precios pagados complica la narrativa de "la inflación ya se está enfriando de forma consistente" que el PCE, por sí solo, habría sugerido.

El mercado laboral mostró resiliencia, no debilidad

Del lado del empleo, las solicitudes iniciales de desempleo de la semana que terminó el 26 de septiembre bajaron a 197,000, mil menos que la semana anterior y por debajo del umbral psicológico de 200,000, marcando el nivel más bajo desde julio. Las solicitudes continuas —que miden cuánta gente sigue recibiendo beneficios después de la solicitud inicial— cayeron a 1.701 millones, un mínimo de tres años. Juntos, estos dos indicadores describen un mercado laboral que, lejos de mostrar señales de deterioro, sigue siendo notablemente resistente: la gente que pierde su empleo encuentra uno nuevo con relativa rapidez, y el flujo de nuevas solicitudes se mantiene contenido.

Por qué esta combinación es más compleja de leer de lo que parece

A primera vista, manufactura en expansión más desempleo bajo debería ser una combinación sin matices preocupantes. Pero leída junto con el salto en precios pagados del propio ISM, la imagen se vuelve más parecida a la que el PCE y el PIB revisado ya habían insinuado el miércoles: una economía que crece de forma sostenida y con un mercado laboral ajustado, en la que la pregunta relevante para la Fed ya no es si hay señales de recesión —no las hay, en ninguno de los datos de esta semana— sino si ese crecimiento sostenido, combinado con un mercado laboral ajustado, va a seguir generando presión de precios en sectores específicos como manufactura, incluso si la medida general de inflación (PCE) se modera en el agregado.

Lo que esto deja para el reporte de nóminas de hoy

El reporte de nóminas no agrícolas de septiembre, programado para publicarse hoy viernes, llega después de un jueves que no inclinó la balanza claramente hacia ningún escenario: ni lo suficientemente débil como para reforzar con fuerza las apuestas de una pausa de la Fed, ni lo suficientemente fuerte como para descartarla. El salto en precios pagados del ISM añade una variable adicional a vigilar en las próximas semanas, independientemente de cómo resulte el dato de empleo de hoy: si esa presión de costos en manufactura se sostiene o se acelera en los próximos reportes, podría convertirse en el tipo de señal que pesa más en la decisión de la Fed que una sola lectura favorable de PCE.

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