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AHMSA ya tiene comprador: CIESA pagó 1,400 millones de dólares por una empresa que debe casi tres veces eso

Este viernes 25 de septiembre se concretó la subasta de Altos Hornos de México: el grupo CIESA, de Arturo Domínguez, ganó con una oferta de 1,400 millones de dólares. Es una fracción de los casi 3,900 millones que AHMSA debe a acreedores, y el comprador tiene 90 días para pagar antes de que la operación sea definitiva.

Este viernes 25 de septiembre, en una subasta celebrada en Ciudad de México, se concretó lo que llevaba meses en negociación: Altos Hornos de México (AHMSA) tiene comprador. El grupo Construcciones e Ingenierías Electromecánicas (CIESA), encabezado por el empresario coahuilense Arturo Domínguez, ganó la puja con una oferta de 1,400 millones de dólares por los activos de la acerera y de su filial minera, Minera del Norte (Minosa). Es la noticia que Monclova esperaba desde que la planta se declaró en quiebra formal en noviembre de 2024, pero el número central de esta historia no es el que ganó la subasta: es el que sigue sin resolverse.

Lo que realmente se vendió

CIESA se convirtió, con esta subasta, en comprador virtual de AHMSA y Minosa —virtual porque la operación todavía debe cumplir requisitos pendientes del proceso de venta antes de considerarse definitiva—. Domínguez ya depositó un fondo de garantía de seriedad por 56.368 millones de dólares, apenas el 4% de su oferta total, y ahora cuenta con un plazo de 90 días para completar el pago de los 1,400 millones restantes. Esta no es la primera vez que AHMSA llega a este punto: un primer intento de subasta en febrero de 2026 se declaró desierto porque no se cumplieron las condiciones requeridas para la adjudicación. La historia reciente de este proceso es, en ese sentido, una razón concreta para tratar "se concretó la venta" con cautela hasta que el pago completo esté realmente hecho.

De Ancira a Domínguez: cómo se llegó hasta aquí

AHMSA nació en 1942 en Monclova y durante décadas fue conocida como la "capital del acero" de México, hasta que en 1991 el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari se la entregó a Alonso Ancira, dueño del Grupo Acerero del Norte. Los problemas financieros de la compañía se agravaron a partir de 2019, cuando Ancira fue arrestado en España acusado de lavado de dinero, y desde entonces la empresa acumuló incumplimientos laborales y financieros que la llevaron a solicitar protección por quiebra comercial en 2023. El 6 de noviembre de 2024, la jueza Ruth Huerta declaró formalmente en quiebra a la siderúrgica, después de dos años de crisis y escándalos de corrupción documentados por múltiples medios. Esta nota es, en ese sentido, la continuación directa de la que publicamos hace unos días sobre la anatomía de esa quiebra: entonces la pregunta era quién se haría cargo de los activos; hoy ya hay un nombre, pero el proceso legal para que ese nombre se vuelva definitivo todavía no termina.

La aritmética que el titular no resuelve

AHMSA acumula una deuda superior a los 3,900 millones de dólares con acreedores y proveedores, más otros 900 millones que la propia compañía había estimado necesarios solo para reactivar operaciones antes de declararse en quiebra. Contra esa cifra, 1,400 millones de dólares —el monto completo de la oferta ganadora, no lo que efectivamente llegará a cada acreedor después de gastos del proceso concursal— representa una recuperación parcial, no una resolución de la deuda. Más de 1,600 acreedores y unos 20,000 trabajadores directos que no han recibido salario en casi dos años están, en la práctica, formados detrás de una fila de reclamaciones que esta venta no alcanza a cubrir por completo. La venta resuelve quién opera la planta hacia adelante; no resuelve cuánto de lo que se debe hacia atrás efectivamente se pagará.

La promesa de "12 veces más grande" y quién la está haciendo

Arturo Domínguez no solo ofreció comprar AHMSA: prometió reactivarla en aproximadamente seis meses y, más ambicioso todavía, hacerla crecer hasta 12 veces su tamaño anterior bajo una nueva marca, CIESA Desarrollo Acero. Domínguez afirma tener alrededor de 40 años de experiencia en el sector, pero CIESA como grupo es una empresa de construcción e ingeniería electromecánica, no un operador siderúrgico con trayectoria previa administrando una acerería del tamaño y la complejidad técnica de AHMSA —una planta que en su momento fue la siderúrgica integrada más grande de México—. La distancia entre "tengo experiencia en el sector" y "he operado una planta de esta escala" importa exactamente en la misma proporción en que importa la distancia entre ganar una subasta y completar un pago de 1,400 millones de dólares en 90 días: ambas son afirmaciones todavía por demostrarse, no hechos consumados.

Por qué en Monclova la cautela es la reacción correcta

Fuentes locales citadas por medios de la región ya han expresado dudas sobre si cualquiera de los postores —no solo CIESA— tiene realmente la capacidad financiera y operativa para reactivar una planta que lleva prácticamente sin operar desde 2022, con equipo deteriorado por años de mantenimiento diferido y una fuerza laboral que en gran parte se dispersó buscando otros ingresos mientras esperaba una resolución. Reactivar un alto horno no es como reabrir una fábrica que cerró temporalmente: implica inspeccionar, reparar o reemplazar equipo que ha estado inactivo por años, reconstruir una cadena de proveeduría que se fragmentó durante la crisis, y volver a atraer o recapacitar a una fuerza laboral especializada que ya encontró otras fuentes de ingreso. El plazo de "seis meses" que Domínguez ofreció como promesa de reactivación es, en ese contexto, una meta ambiciosa incluso si el pago de los 1,400 millones se completa sin contratiempos en los próximos 90 días.

Lo que sí cambia hoy, y lo que sigue exactamente igual

Lo que sí cambia con este anuncio es que, por primera vez desde la declaración de quiebra, existe un comprador identificado con una oferta formalmente ganadora y un cronograma de pago definido —eso es un paso real después de un primer intento de subasta que fracasó por completo—. Lo que sigue exactamente igual es la situación de miles de familias en Monclova que llevan casi dos años sin el ingreso que dependía de esta planta: ese ingreso no regresa el día que se firma una subasta, regresa el día que la planta efectivamente vuelve a operar con nómina activa, y entre ese día y hoy hay todavía un pago pendiente de completarse, una reactivación técnica compleja, y una promesa de crecimiento de 12 veces que ningún operador ha demostrado poder cumplir todavía.

¿Qué pesa más en los próximos 90 días: que CIESA complete el pago y confirme la venta, o que esta se convierta en el segundo intento fallido de la misma subasta? Esa pregunta, no el titular de esta semana, es la que de verdad determina si Monclova recupera su motor económico o si sigue esperando.

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